Los Ángeles vienen en muchas formas…
De ángeles me he rodeado durante toda mi vida...
Me han circundado esos Ángeles que viven la cotidianeidad a mi lado y en ocasiones ni siquiera me he dado cuenta, por ejemplo:
-El que en una llamada a distancia y me da sus palabras dulces en mi cumpleaños,
-El que se tomó el tiempo dejándome algún recuerdo y que me ha permitido recordar que la bondad existe,
-Ese que aboga por la realización de mis sueños y que siempre lleva un desata nudos para cuando me he quedado enredada.
-El que lleva la lealtad tatuada en el corazón aunque no sabe volar ni caminar de espalda,
-El que olvida las cicatrices de su corazón y lo vuelve a entregar una y otra vez, a cuenta y riesgo que se lo destrocen.
-El que usa disfraces solo para esconder su timidez, pero siempre deja al descubierto algún botón y su ojal o una etiqueta que lo descubre.
-Los que me apoyan y contienen, los que me dan una mano.
-Aquellos que no me juzgan, solo me quieren, los que me defienden a brazo partido y los que me escuchan sin preguntar.
Ángeles por doquier, por sitios impensables y con atuendos o sin ellos.
Qué decir de aquellos ángeles grandotes y bonachones, esos que espantan miedos y dudas con su risa de tranvía y cuya capacidad de amar se escapa de todos los límites conocidos.
Y esos acogedores, con un regazo inmenso para acoger y acunar descendientes propios y ajenos, ángeles sabios que regalan consejos.
Aunque me paseé por la herejía también he conocido ángeles seductores, esos que acarician con la mirada, imprescindibles e inspiradores.
En fin, tantos y tantos, que me han alegrado el día, que me han enseñado a transitar por la vida aliviándome las penas y las cargas.
…Pero siempre aparecen ángeles nuevos, es solo cosa de mirar y llamarlos como se quiera, yo prefiero decirle: Amigo, Amiga… o su propio nombre: Ale, Tita…